domingo, 10 de febrero de 2008

Ciencia

La Ciencia, en occidente, remonta sus orígenes a la cultura griega cuyo desarrollo en paralelo a la Filosofía. Es sabido que una de las preocupaciones de los primeros filósofos (denominados presocráticos) es la del cambio y la permanencia de la realidad. Cuestión que hoy, de manera semejante, está presente en las actividades científicas; al igual que las condiciones que atañen a su cambio y transformación.
En los rasgos de la Ciencia, como parte de la episteme tanto griega como medieval, está ausente un elemento clave en la concepción del conocimiento científico moderno: la referencia a la observación empírica, a la experimentación, a la verificación y contrastación fáctica de enunciados e hipótesis.
Es interesante recordar que:
“En el contexto de descubrimiento importa la producción de una hipótesis o de una teoría, el hallazgo y la formulación de una idea, la invención de un concepto, todo ello relacionado con circunstancias personales, psicológicas, sociológicas, políticas, económicas o tecnológicas que pudiesen influir en la gestación del descubrimiento o en su aparición”.
“En el contexto de justificación se abordan las cuestiones de validación: cómo saber si el descubrimiento realizado es auténtico o no, si la creencia es verdadera o falsa, si una teoría es justificable, si las evidencias apoyan nuestras afirmaciones o si realmente se ha incrementado el conocimiento disponible”.
“En el contexto de aplicación, se discuten las aplicaciones del conocimiento científico, su utilidad, su beneficio o perjuicio para la comunidad o la especie humana”.